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La nota que afina al mundo

¿Sabías que hay una nota estándar que se utiliza como referencia para afinar y revisar el temperado de un instrumento?
Esa nota suele ser un LA (A), y actualmente la referencia internacional más conocida es LA = 440 Hz. Es tan común que aparece en afinadores, instrumentos electrónicos y sistemas de calibración alrededor del mundo, pero el 440 no siempre fue la norma.
No hay un solo LA
Durante buena parte de la historia, la altura de las notas podía cambiar dependiendo de la ciudad, el país, la época e incluso de la agrupación de músicos.
En Francia, por ejemplo, se estableció en el siglo XIX un estándar de LA = 435 Hz, mientras que otras ciudades y orquestas utilizaban afinaciones más altas.
Los instrumentos históricos que han sobrevivido muestran que el tono podía variar muchísimo tanto por cuestiones técnicas del mismo, como por el clima o solicitud del compositor o arreglista. Esto provocaba que un músico que viajaba de una ciudad a otra se encontrara con que su instrumento tenía que adaptarse a una afinación completamente diferente, y cuanto más viajaba la música, más evidente se hacía la necesidad de llegar a un estándar de temperado.
¿Por qué es tan popular el 432?
El LA = 432 Hz existió como una propuesta real dentro de los debates de afinación del siglo XIX; en Italia llegó a tener defensores importantes y Giuseppe Verdi mostró en distintos momentos preferencia por afinaciones más bajas, incluyendo 432 Hz. Su preocupación tenía mucho más que ver con la estandarización y con evitar que las afinaciones cada vez más altas perjudicaran a los cantantes.Con el tiempo, el LA = 432 adquirió una segunda vida completamente distinta.Hoy hay muchas afirmaciones que relacionan esta frecuencia con la naturaleza, el universo, la geometría, la relajación e incluso propiedades curativas.
Musicalmente, cambiar de 440 a 432 simplemente significa bajar ligeramente el temperado de toda la música. La diferencia existe y puede escucharse, pero no convierte automáticamente una grabación en algo científicamente “más natural”.
Entonces, ¿por qué ganó el 440?
La respuesta es mucho menos misteriosa de lo que podría parecer: Porque hacía falta ponerse de acuerdo.
A medida que las orquestas, compañías de ópera, fabricantes de instrumentos, músicos y posteriormente las industrias de la radio y la grabación comenzaron a trabajar internacionalmente, tener una referencia común se volvió cada vez más útil. El 440 Hz fue adoptándose progresivamente durante el siglo XX, en 1955 apareció como recomendación internacional y posteriormente quedó establecido en la norma ISO 16, publicada en 1975 y todavía vigente. Esta norma establece el LA4 (o central) a 440 Hz como estándar.
Hoy existen orquestas que afinan a 441, 442 o 443 Hz, mientras que los intérpretes especializados en música antigua pueden utilizar referencias mucho más bajas, como 415 Hz. Quizá lo más interesante de toda esta historia es que 440 Hz no es una frecuencia “correcta” en términos absolutos, es un acuerdo. Podríamos haber elegido otra referencia y, mientras todos los instrumentos utilizaran la misma, la música seguiría funcionando. De hecho, durante siglos eso fue exactamente lo que ocurrió. El La 440 simplemente terminó convirtiéndose en el estándar internacional.
Así que la próxima vez que abras un afinador y veas ese pequeño 440, estás viendo el resultado de siglos de músicos, científicos, fabricantes e instituciones intentando resolver un problema muy sencillo: ¿Cómo conseguimos que todos hablemos el mismo idioma musical?
La respuesta terminó siendo una sola nota: LA.
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